E. F. PUERTA BLANCA

12 PRINCIPIOS BÁSICOS DEL ENTRENADOR

entrenadorPresentamos un consenso internacional de 12 principios fundamentales que nos ayudarán en el desarrollo de jugadores jóvenes y sanos mientras incentivamos en ellos unos hábitos de actividad física para toda la vida. Estos 12 principios resumen el conocimiento y el consenso actual a nivel internacional en el entrenamiento con niños y jóvenes.

1. Los jugadores jóvenes no son adultos en miniatura.

Los técnicos deben de tener en cuenta que un joven debe ser entrenado en relación su estado de maduración biológico, psicológico y deportivo. Cuando un jugador es lo suficientemente alto y grande, no significa que su cuerpo este preparado para cargas de entrenamiento como un adulto.. Por lo tanto, los jóvenes requieren un enfoque específico en su preparación física para la participación en las deportes. Las bases de un programa de entrenamiento apropiado para un atleta joven está determinado por el entrenamiento neuromuscular individualizado, el control postural, la biomecánica de los movimientos, la madurez psicosocial, su nivel del desarrollo y maduración física. Los programas de entrenamiento basados en el mas es mejor y sin dolor no hay beneficios, deben descartarse en el entrenamiento con jóvenes, así como con adultos son necesarios para alcanzar el máximo rendimiento.

2. Valoración la preparación física general.

La participación de los jóvenes en el deporte no debe empezar con las competiciones. Debe iniciarse y evolucionar desde un entrenamiento general a uno orientado a las demandas específicas de un deporte. La preparación física especializada demasiado pronto conduce a los jugadores jóvenes a lesiones de sobreuso y al sobreentrenamiento. Debido al creciente nivel de sobrepeso y obesidad en la infancia y de una evidente disminución en la actividad física entre los jóvenes, las estructuras de soporte biológico de los jugadores jóvenes aun no están preparadas para las demandas del entrenamiento deportivo y la competición. Esta situación actual es particularmente importante en las jóvenes jugadoras de sexo femenino a que sufren más lesiones de rodilla que los jóvenes varones.

3. Evitar la especialización deportiva antes de la adolescencia.

La participación diversificada en una variedad de actividades físicas y deportivas durante los años escolares y una buena competencia percibida en la práctica de deportes durante la infancia están relacionadas con una mayor actividad física en la adolescencia y a una buena salud que una especialización deportiva temprana. Los jugadores jóvenes deben estimularse con una variedad de deportes y actividades físicas con diferentes personas jóvenes con el propósito de que pueden disfrutar mientras desarrollan sus capacidades físicas, psicológicas y su socialización.

4. Aumentar la competencia motriz.

Padres, profesores, y entrenadores deben trabajar en conjunto para educar físicamente a los jóvenes con un enfoque seguro y divertido. Los entrenadores de jóvenes deben valorar la importancia de las mejoras en la competencia de las destrezas motrices y su importante papel en la formación deportiva. Las habilidades y destrezas básicas fundamentales (por ej. correr, saltar, y saltar con un solo pie) y la coordinación (por ej. lanzar, coger, y golpear) se requieren para que la agilidad, la coordinación, el equilibrio y la velocidad constituyan la base de los movimientos deportivos específicos. Es vital comprender que se deben aprender antes las habilidades y destrezas básicas antes que las deportivas. Los jóvenes jugadores con buenas competencias motrices básicas desarrollan mejores aprendizajes de las técnicas deportivas que sus compañeros con bajos niveles de competencias motrices básicas.

5. Mejor subcargas que sobrecargas de entrenamiento.

Entrenar a atletas jóvenes de cualquier edad supone equilibrar las demandas del entrenamiento con sobrecargas (requeridas para la adaptación) con la necesidad de subcargas (también requeridas para la adaptación). Aunque cualquier entrenador fatigar rápidamente a los jóvenes jugadores, es importante desarrollar también modelos técnicos de alta calidad coordinativa con cargas de entrenamiento de baja intensidad. Un programa bien planificado y equilibrado permitirá que los ejercicios, el entrenamiento, y la competición estén en equilibrio para permitir el constante crecimiento del joven jugador.

6. Permita el éxito en el entrenamiento y la seguridad.

Debemos incentivar a nuestros jugadores para que consigan elevar su rendimiento. Sin embargo debemos tener un equilibrio entre los elogios públicos y la seguridad de la práctica del entrenamiento. Debemos darles oportunidades para que tengan éxito y ayudarles a comprender que esperamos de ellos. Se debe aprender de los errores y de los éxitos. Los motivos más importantes para nuestros jugadores en su práctica del deporte son adquirir y demostrar su competencia deportiva, adquirir la aprobación y el apoyo social y divertirse en la práctica.

7. Optimizar la recuperación.

La práctica deportiva, las competiciones, y la preparación física de los jugadores crean un stress fisiológico elevado. La importancia de las necesidades de una recuperación completa debemos reforzarla con regularidad, ya que podemos llegar rápidamente al sobreentrenamiento y sus posibles consecuencias. Las estrategias de básicas de recuperación deben incluir en los entrenamientos una vuelta a la calma correcta, una hidratación constante, un asesoramiento nutricional en las fases de mayor sobrecarga de entrenamiento y competición y sobre todo que nuestros jóvenes tengan tiempo para usar su tiempo libre para jugar con sus amigos y dormir 8-9 horas.

8. No todo es verdad sobre la mejoradel rendimiento.

Los entrenadores y los jugadores jóvenes están bombardeados por la publicidad de compañías de alimentación del deporte que garantizan el crecimiento muscular y el rendimiento. Afirmar y reconocer la importancia de una correcta alimentación y una recuperación suficiente son el camino correcto junto con su participación regular en el programa de entrenamiento planificado por un entrenador titulado.

9. Conectemos con nuestros jugadores.

Los entrenadores de jóvenes deben ser buenos oyentes y comunicadores excepcionales. Deben comprenden las necesidad individuales, las particularidades y las rarezas de cada joven. Tarde poco en aprender el nombre de cada jugador, aborde cualquier problema, estimúlelos, y muestre un interés genuino en cada jugador. La sesión de entrenamiento debe ser un estimulo para el rendimiento y la diversión. Los jugadores jóvenes cuando se sienten conectados con su entrenador, siguen mejor las pautas del programa de entrenamiento y hacen con más facilidad amigos en el grupo de entrenamiento.

10. Construyamos un compromiso a largo plazo.

Aunque algunos clubs quieren resultados inmediatos y piden las soluciones rápidas, un plan de preparación deportiva es obligatorio para optimizar el rendimiento y minimizar el riesgo de lesiones. Desafortunadamente, algunos entrenadores de jóvenes y padres ponen demasiado énfasis en la competición a edades tempranas y dan poca importancia al desarrollo de la técnica y la condición física a largo plazo. No hay ningún atajo al éxito deportivo. Los análisis científicos sugieren que se necesitan por lo menos 8-11 años de entrenamiento para que un jugador con talento llegue a la élite.

11. No hay ningún secreto.

No hay ninguna combinación óptima de entrenamiento y repeticiones o una agrupación mágica de ejercicios que aumentarán rápidamente el rendimiento en todos los jugadores jóvenes. Lo importante es la evolución sistemática y sensata de las variables del programa de entrenamiento en el tiempo. Al mismo tiempo el joven tiene el soporte sensato de sus padres que determinarán también el resultado de nuestros programas de entrenamiento. Un compromiso a largo plazo para el desarrollo de un entrenamiento correcto y el desarrollo técnico táctico es el camino seguro para activar atletas con talento.

12. No deje nunca de aprender.

Ser un entrenador con buenas intenciones y una buena voluntad de trabajar con niños y adolescentes no es suficiente. La educación continua del entrenador es la base para mejorar los procesos de entrenamiento a largo plazo de los jugadores. Los entrenadores de jóvenes tienen que aprender de sus propias experiencias; leer revistas científico-técnicas, asistir a las conferencias y congresos profesionales y hablar con entrenadores de elite, profesionales de la medicina del deporte, y profesionales la preparación física. El entrenamiento deportivo es un arte y una ciencia. Los entrenadores de jóvenes deben prepararse continuamente para planificar y desarrollar a largo plazo el proceso de entrenamiento que permita a cada joven desarrollarse y madurar en función de su ritmo de crecimiento.

AUTOR: Manuel Pombo Fernández

  • Profesor titular INEF Galicia en Entrenamiento Deportivo.
  • Ex-preparador físico del Real Oviedo, Real Mallorca, Real Betis…
  • Preparador Físico de la Selección Gallega de Fútbol.
  • Director colección futbol-entrenamiento de la Editorial Paidotribo.

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